lunes 23 de junio de 2008

ESTOS CHICOS...

La verdad, es que estos chicos, con solo dos guitarras, y un cajón, en cualquier sitio, la lían...
No es saber, no es tocar, no es saber cantar, es tener el duende y el arte necesario para que todo esto enganche a la gente. Y ellos lo tienen. Nos es que esté yo enganchada a ellos, es que es un efecto secundario que tiene el estar a su vera, y escucharles. Y ellos han propiciado el principio de algo sin fín, el de tres amigas, dos hermanas y una amiga, o tres mujeres, o tres pitingueras, o tres con los mismos gustos, variaciones de tres elementos, cogidos de tres en tres...

Por fín la semana pasada tuvimos el ansiado encuentro. Quedamos como siempre se suele quedar si que nada falle, sin planes. A las 15, para las 21... Aparcados los despachos, despachados los niños, y recogidos los correspondientes... Nos citamos como si fuesemos una película a la española en frente del Cristo de Medinaceli, ¡casi que nada!. No nos hizo falta el clavel en la solapa, porque las fotos ya estaban adelantadas, y cinco minutos antes de la hora, el móvil nos confirmó que estábamos rodeando el Cristo, cada una por una calle. ¡Que nervios! Es difícil conocer a alguien cuando ya has compartido tantas cosas charlas sin caras y sin ojos a los que mirar, y cuando has confesado a la otra persona cosas que no lo harías con quien desayunas y comes todos los días. Y justo, hablando con el movil en mano, apresurando el paso, dos brazos levantados saludando: ¡ya estábamos aquí!. A mi me recordó el encuentro a la procesión de mi pueblo que se llama la Carrerita, donde el Cristo y la Virgen se encuentran a toda velocidad, con el himno de España de fondo... Solo que ese día jugaba la Eurocopa Portugal en el bar donde estuvimos, así es que ni himno ni ná. Me emocioné, la verdad, porque nos abrazamos como si fuésemos tres amigas que hacía mucho tiempo que no se veían. Y así era, ¡casi cuarenta años de media sin vernos! Toda una vida sin conocernos, pero toda una vida para compartir desde ese día.

El siguiente encuentro fué con el Melón, el Carlitos y el Simbad. Nuevos para Marta y Carmen, pero viejos conocidos en el fondo. Sinceramente, pensé que iban a pensar que donde las metía, pero además de presentarles a ellos, la excusa era estar nosotras juntas, y eso si que se iba a cumplir. Abrazos y achuchones con Simbad, más con el Melón, y Carlitos, tinto de verano y cerveza, y una gran sonrisa y ojos muy brillantes en la cara de Marta y Carmen me hicieron comprender que no solo esos chicos son droga y adrenalina para mi, sino tambien para ellas en ese momento.


De ahí a otro sitio, de otro a otro... Hasta que llegó Gema. Siempre me da un vuelco al corazón cuando la veo, de alegría, y por otros sentimientos que a veces me desgarran, y aunque ria, mi corazón llora mucho por dentro.
Y como el mundo es pequeñito, Matias de Paula, Tono Alcalde, Jacinto, Dolores Carbonell, La Negri... Nos fuimos todos encontrando y compartiendo ratos y copas esa noche. Lo bueno fue que a Marta y a Carmen no hizo falta ni presentarlas, ni a Jacinto, ni a Tono... todos se conocían sin conocerse. Fué una noche mágica. No vino el gitano de los cuchillos, menos mal, porque yo tenía la cubertería en casa, se me olvidó...

No voy a olvidar nunca ese día, ni como nos conocimos, ni como nos encontramos, ni como lo vivimos. Solo deseo y espero que la magia de esa noche y de todo este año dure mucho. Que tengamos muchas risas, mucha alegría, mucho gin tonic y cutty sark, muchas confesiones, mucha vida, y le pido a Dios que mucha Gema, tambien, con nosotras.

Cuando me fuí a casa, vi una luna grande, blanca y muy redonda, que me miró todo el tiempo, hasta que llegué a casa. Os vi en la luna a todos los que estuvistéis conmigo, y la risa de Marta y de Carmen sonaba detrás de ella.

Os quiero mucho.

4 comentarios:

sonia dijo...

No puedo subir las fotos... Luego vuelvo a intentarlo, y le damos color al blog.

azpeitia dijo...

Como sigas escribiendo asi voy a tener que enmarcarlo.

La verdad fue una noche con magia. La vida siempre da oportunidades, de conocer nueva gente, nuevos mundos, de reir, de compartir y muchas veces es cogerlas en el momento oportuno. Y el encuentro fue alucinante, como si nos conocieramos de siempre, como amigas de hace años que se reencuentran, y parece que solo hace unos dias que no se han visto.

Besos grandes. Ahh, ya tengo puesto el colgante del movil...

Anónimo dijo...

Y siempre me pierdo yo lo bueno...!!!!


Marcos

Anónimo dijo...

No sabes como me alegro porque la gente te conozca, y te quiera, y te aprecie tal como eres. Tienes la moral muy baja, Son, a ver si entre todos te la levantamos.

Te quiero, feisima. OLGA