miércoles 6 de febrero de 2008

A veces te he soñado, muchas te he escuchado, y otras más, te he bailado.

Este fin de semana pasado intenté poner en orden mi casa, y como otras tantas veces, no lo conseguí. Cuando llegó el turno de los recuerdos, me apalanqué en ellos. Y en vez de ordenarlos, que los recuerdos nunca se tiran, los miré, los acaricié, y solté alguna lagrimita de emoción y más de cinco carcajadas... Conclusión, ¡que todos los armarios y los cajones sin ordenar!. No he conseguido poner orden aquí en Madrid, como para conseguirlo en extremadura o en otro sitio, que sólo voy de paso. En verdad, no es que me preocupe el orden, es que a veces, organizando mi entorno, parece que organizo mi vida, y prefiero no hacerlo muy a menudo, porque aunque pasen los años me doy cuenta de que llego a la misma conclusión. Soy inorganizable, caótica, impulsiva, temperamental, ñoña... Soy yo.

Además de viejas cartas, fotos, y dos cintas que escuché (conservo todavía un casete de los antiguos), encontré una carpeta. Las cintas me hicieron reir mucho, y la carpeta también, así es que ese domingo me hizo de parapeto en mi orden dos cositas buenas, las cintas y la carpeta.

Las cintas me remontaron a un verano pasadísimo, hace mucho tiempo, como en los cuentos... En fín, dos declaraciones de amor en toda regla, en árabe, música de kamicazes islamistas, culminado por traducción perfecta al español de un traductor contratado por mi riquísimo, y morísimo, amigo-medio rollo ibicenco... Cuando mi padre escuchó que alguien venía del Cairo a Madrid para culminar mi “cambio”, me dio un guatazo que todavía escucho cuando me acuerdo de esto, y me prohibió de manera radical cualquier contacto con moros, y menos moros con pasta... Me amenazó no con cambiarme a la próxima, sino por darme de regalo como criada de cualquiera... En aquel momento, me ovarié... se me subieron los ovarios a la garganta, y pensé que había hecho un poco el memo, pero, mi ego de mujercilla de 16 se subió por las nubes... Había hecho una “buena oferta” por mí. Definitiva, terminamos cambiando hasta el número de teléfono de casa, porque día si, día no, había alguien hablando no en cristiano por el otro teléfono. Mi padre, cabreado, contestaba: “No aquí Cristianos, Ceuta es nuestra, y mi hija se ha casado”... No le servía de nada, pero que a gusto que se quedaba... Siempre les dí disgustos. Ese ha sido todo mi más próximo encuentro con el mundo árabe ( Yehya Ahmed), y el último... Recordando, y recordando, no solo el día de la carta con cinta, sino los previos en Ibiza, el rollo jeque árabe con pelas, y el pedazo de mes que me pegué allí, pasó, al menos, media tarde de domingo.

La segunda media tarde de domingo transcurrió con La Carpeta. Con mayúsculas. Es la típica carpeta de instituto, que empecé en las Pastoras en 1º de Bup, y terminé con ella al final de la Facultad, con mil historias y chorradas de gente que leo y ni siquiera me suena ni el nombre, ni las caras, ni se quienes son, y fotos, muchas fotos. Menudo recopilatorio de fotografías... Pero además de todos esos cantantes, músicos, gente, tengo unas caras muy conocidas... Josemi, Juan y Antonio aparecen en un montón de fotos, algunas jovencísimos.

Cogí la carpeta cargada de recuerdos, y me marché al despacho de casa, me acoplé en mi sillón y miré a la estantería de la derecha... Los tres están en la estantería, pero en fotos conmigo. Me encanta. Además de trabajo, mi relación con dos de ellos, Juan y Josemi, ha sido una especie de polvos mágicos echados a la carpeta con la varita mágica de la vida... Han pasado de mis carpetas, de mis póster, a mi casa y a mi vida. He compartido con ellos demasiadas cosas, muchas más que la que mi cabeza, en épocas de la carpeta, podía ni imaginar...

Hoy me apetece hacer mi pequeño homenaje a Jose Miguel Carmona. En verdad, Josemi, A veces te he soñado, muchas te he escuchado, y otras más, te he bailado. Esta frase te resume para mí.
Cuando cuelgo el teléfono, después de charlar, siempre sonrío. Porque eres tan tú, que no eres capaz de disimular tu bostezo si hablas con sueño, de darte la vuelta en la cama, si estás acostado, y dejarme medio sorda con el sonido del roce de la almohada, porque eres tan tú, que cuando estás feliz retumba tu voz en el teléfono, y se te ve la sonrisa por los agujerillos del móvil. Esos días me llenas el corazón. Y eres tan tú, que otros días no te salen las palabras, y te pesan las frases, y las haces muy lentas... Y esos días no me gustan. Me quedo con el corazón encogido y cambiaría mi profesión por ser mago, darte una pócima mágica y hacerte feliz de por vida. Porque eres buena gente, y sobre todo, porque eres mi amigo, y porque cada vez que yo he tenido un mal momento y un bajón, tu siempre has estado. Se que la vida hay que vivirla, en sus buenos y malos momentos, pero tu te mereces muchos buenos, por ti y por tus padres, y por tus pequeños... En esos momentos, te sueño. Y antes en otros, que tu ya sabes.

Después de tantos años, de escuchar tu guitarra sin conocer a la persona, y ahora como amigos, recuerdo muchas frases, que a tú también conocerás, y que para mí, te resumen:

“Y es que me han cambiao los tiempos”, a ti, para bien. No te ha afectado el público, los autógrafos, ni la mala vida que corrió a tu alrededor, y han hecho monstruo al “guapo del grupo”. Tu alma es grande, y vives por y “pa’ gente con alma”. Es lo mejor que tienes en ti mismo, lo que eres, lo que vives, y como lo vives, que el físico, aunque inmejorable, no perdura, y tu alma sí, y la de los demás, y eres de las pocas personas que lo conocen... Siempre que te veo, se que el sonido a madera de los Habichuela, también ha nacido y ha granado en ti, desde la tripa de tu madre bailando, y tu con ella meciéndote dentro, al compás de las cuerdas de tu padre, dominas ese sonido, ese toque, esa maestría “el arte de lo invisible”. Es esa sabiduría y arraigo que miles querrán comprar y que emana en ti, justo en el mismo lugar donde brota y se distribuye tu sangre, en el corazón, y se manifiesta en tus manos... Eres Habichuela. Desde que te conozco, puedes decir perfectamente ese “ Y es ke me han kambiao los tiempos”, pero siempre a bueno, saboreando las buenas experiencias, y aprendiendo mucho de los que te rodean. Es imposible que alguien perdure como tu, a los focos, a los monitores, a los macroconciertos, siendo tú mismo, y tan especial. “ De ahí a Ketama”, solo hay un paso, el paso que has dado tu como persona, más grande, y mejor. Y sobre todo, hay algo que siempre me ha gustado de ti, tu “Konfusión”. Me encanta verte trabajar con tantos músicos, tu estancia camaleónica en un escenario, que te hace adaptar tu guitarra y tus acordes a las miles de fusiones musicales que puedan pasar delante de ti...

Y ahora, resumiendo, solo puedo decirte una cosa. Estoy orgulloso de que un tercio de “Ketama”, forme parte de mi vida. Josemi, eres una de las experiencias más especiales que me he vivido, y que espero vivir durante mucho tiempo... Hasta que tu quieras.

Un besazo.


( y las fotos, y el video, otro día, así seguís visitándome... )

martes 5 de febrero de 2008

JOSE MIGUEL CARMONA

Os voy a contar algo curioso... Concierto de Jose Miguel Carmona (Ketama) con su padre, Pepe Habichuela.

En los próximos días voy a ir contando como preparamos una salida para un concierto, incluso os iré poniendo copias de mail, contando conversaciones...

Parece que no, pero desde que se prepara, hasta que salimos, y más, llegamos a casa otra vez, pasan cosas, cientos de cosas...




viernes 1 de febrero de 2008

Manuel Aranda


Siempre es una alegría tener noticias de alguien cuando no sabes nada desde hace tiempo, y sobre todo, cuando sabes que al despedirte, las circunstancias cambian tanto, que es posible que no vuelvas a tener contacto más.

Ana era una compañera de trabajo. Pero distinta, era una explosión todos los días, y cada día, además, era capaz de sorprenderte, o por la ropa, o por sus frases, o por sus fotos, o por todo. Ropa difícil de copiar, adornos que marcaban diferencia, y ella, en resumen, se hacía notar.

Me cayó genial desde que la conocí, y desde Marketing y Publicidad dió un poco de vuelta a todo, lo que la dejaron, claro, porque si la dejan del todo hacer, queda esto que ni lo conocemos nosotros mismos...

En fín, Ana, fiel a su proyección persona, se marchó un día, y las marchas de compañeros de trabajo, en general, vienen acompañadas de despedidas casi definitivas, inebitablemente. Disintos horarios, distintas obligaciones, distintas salidas de viernes entre compañeros, distintas fiestas porque sí, y distintas cenas de navidad... No se puede evitar.

Pero Ana apereció, y además, acompañada de un "regalito". Ahora trabaja organizando y promocionando eventos, y la presentación que va a hacer, me ha parecido de lo más original: Manuel Aranda. Tengo que ser sincera, al principio no me sonó de nada, pero cuando vi las fotos si que le recordé. Creo que le ví, de casualidad, en un pueblo de Cáceres, donde estuvimos en unas fiestas, el verano pasado, y tambien otro día en Murcia, coincidiendo con una tele que fué a grabar el Pitingo. Me sorprendió, gratamente, y me llevé muy buena impresión. Quiero ser sincera. Cuando ví a alguien tan arreglado, con mucha clase, con bata-traje de cola, en plan flamenco, atractivo... me dió un poco de miedo. La imagen de mis flamencos es muy, muy distinta, y de la musica y cantantes que a mi me gustan y con los que trabajo tambien. Manuel sabe transmitir, los sentimientos afloran y sabe como hacer que los recepciones, y eso es más importante que ser perfecto. Su estilismo es distinto y arriesgado, pero luce con clase, sabe llevar su bata de cola especial.

Ana me ha pedido que Josemi de Ketama lo apadriné en un acto de presentación el próximo día 12, y si no surge ningún inconveniente con la grabación, allí estaremos los dos para apoyarle. En los días que corren, es muy difícil, mucho, ser especial, dintinto, y además, saberlo llevar tan bien.

Como tendréis curiosidad, mirad la web http://www.manuelaranda.com/

Mucha suerte Manuel, y gracias a tí, Ana, por acordarte de nosotros.

He llegado a lo más alto, quizás...

Después de tantos años, ya más de una decada, trabajando aquí, con periodos de excedencia aparte, no creo que me ubique durante otros tantos en otro sitio a trabajar. Aunque nunca se sabe...


Esta noche he estado pensando (es que no tenía otra cosa mejor que hacer), que he llegado a lo más alto en mi trabajo, y no es porque en mis tarjetas además de mis apellidas esté la palabra responsable, y porque algunos de aquí me presenten como su jefa, sino porque estoy sentada a los pies del cielo de Madrid. Ese cielo que tantas cosas a inspirado a cantantes, políticos... Espero que justo este cielo, y esta Torre no inspire a ningún Laden escondido, porque sino, se jodió mi carrera en las alturas...

Esto es lo que veo todos los días, ¿está bien,no?


Cuando quieras, te invito a verlo, si es que todavía no has estado aquí.