Un día me cubrí de gloria. Le mandé unas flores porque estrenaba en el Alfil, y se me ocurrió, muy fina de mi, dar indicaciones para el envío, y el espabilado mensajero entregó las flores tal cual:Riki Lopez
Teatro Alfil
Observaciones:
"Cuidado, Riki Lopez es un artista que trabaja en el Alfil"
Lo que le pude alegrar el día a Riki cuando recibió las flores, no por las flores, a las que estará más que acostumbrado, sino por la notita. Me dijo que se la quedaba, que la conservaría... Como para no conservarla.
Conocí a Riki hace ya tiempo en un festival en un pueblo llamado Panticosa. Nos presentó un amigo común. La verdad es que aquel día me pregunté mil veces como era posible no saber nada de él. Reconozco que soy muy "paleta" musical. Me gusta el flamenco, he trabajado con el flamenco y no dice nada bueno de mi ser tan cerrada como para no interesarme por otras músicas. En el flamenco lo busco todo, conocido, desconocido, actual... Pero el resto tengo que encontrármelo de sopetón, como aquel día. Y Riki para mi fué como un bofetón con una mano muy abierta, ocupando toda la cara, y quedando marca para siempre. Tenía mucha curiosidad por conocerle, porque Toño, nuestro amigo común le ponía por las nubes. Se quedó muy muy corto. Se que tuve que tener cara de tonta toda la noche, porque creo que no pestañee ni una vez, y posiblemente tampoco cerré la boca de tanto reir. Si un gesto era bueno, la siguiente canción era mejor, y la superaba cualquier frase de la siguiente. Para mí el punto máximo lo tuvo el Cibeles si bebes no conduzcas...
Cuando regresé a Madrid al día siguiente me puse a buscar cosas de él. Me llevé conmigo un cd, y se convirtió en el Cd de mi Xsara, exclusivamente. Ponía una y otra vez la canción del Suicida, y cada vez que escucha "Como está el mundo, Joaquín..." sabía que el dolor de mandíbulas estaba asegurado.
Tambien recuerdo cuando vi el triunfo de la Selección de Baloncesto. No se ni cuando salió la cancioncita por primera vez, pero yo lo escuché por la noche, y le llamé de inmediato. Comunicaba, comunicaba...
Desde ahí nos hemos visto unas cuantas veces. Y cada día que pasa me gusta más, personal y artisticamente hablando.
Me encanta como se despide de mi por teléfono. Es la dulzura hecha voz.
Quiero que este apartado en mi blog sea mi personal homenaje, a Riki amigo, y a Riki Lopez. Se merece no solo esta entrada, sino un cartelón de anuncio de carretera, con mil luces y digital, por supuesto.
Muchos besos, Riki.
